
Créditos de imagen: William Hook en Unsplash
El primer trimestre de 2024 me trajo un montón de preguntas que me hicieron reevaluar mi relación con las redes sociales, sobre todo con Instagram.
Venía sintiéndome muy incómodo con lo que estaba haciendo allí hace algo más de un año, así que tomarme una pausa larga era, además de útil, necesario.
Y quiero contarte primero por qué…
Instagram se sentía como un álbum de barajitas repetidas
En cierto momento me di cuenta de que todo el mundo venía haciendo todo como si fuese un guion: las mismas frases de motivación, las mismas selfies sonrientes de gente rota gritando por atención, las mismas recetas sin sustancia para crecer en internet, la misma lloradera de los «creadores de contenido» por el bajo alcance en las historias…
Y lo peor de todo:
Autenticidad cero. Personalidad cero. Diferenciación cero. Todos buscando complacer su ego y sus números… te confieso que eso llega a tornarse bastante aburrido y exasperante.
Aquí entre nos: Dejé de seguir unas 200 cuentas antes de tomarme la pausa, pero no fue suficiente. Hay demasiados clones en internet.
Dejó de valer la pena el esfuerzo
Por supuesto, parte de la razón por la que me fui de Instagram fue haberme dado cuenta de que estaba dando mucho de mí y recibiendo poco a cambio.
Y no, no me refiero a likes o seguidores, sino a los prospectos que me estaban llegando y lo poco dispuestos que estaban a invertir en sus negocios.
Todo el mundo te dice que «des valor a tu audiencia», y como negocio, sí o sí la retribución del valor se mide en relaciones, prospectos y ventas.
En cuanto a relaciones, no tenía ninguna queja. Siempre había alguien a quien mi mensaje le parecía oportuno y necesario, pero a final de cuentas eso dejó de traducirse en dinero.
Obviamente, algo estaba fallando con mis ofertas y con mi forma de venderlas, y eso partía de sentirme incómodo al comunicar en Instagram. Nada de lo que estaba vendiendo me complacía.
Entonces, para auditar y evaluar qué estaba mal y cómo abordarlo, necesitaba darme tiempo y espacio.
Nota para ti: La energía con la que te sientes dentro de una plataforma se refleja en lo que publicas y en lo que vendes.
¿Qué pasó después de que me fui de Instagram
Después de avisar a mi comunidad que me tomaría un break, cambié mi clave por una muy difícil de aprender y desinstalé la aplicación de mi teléfono. Eso me ayudaría a reducir la tentación.
La primera semana fue dura. En más de una oportunidad me encontré buscando con mi dedo el icono de Instagram de manera casi automática en la pantalla…
Y por momentos me preguntaba si me estaba perdiendo una historia importante de alguna de mis cuentas preferidas…
(O alguna foto interesante de quienes me tenían en su círculo de «mejores amigos» 😏😅)
Por supuesto, necesitaba compensar el «síndrome de abstinencia» con otras cosas. En mi caso, recurrí a Pinterest y YouTube. Y fue la mejor decisión.
Ahora, algo importante: cuando tienes un negocio, dejar una plataforma no es desaparecer por completo. Sabía que en algún momento llegaría un mensaje privado que no podía quedarse sin responder, y para eso me valí de la app Meta Business Suite, donde podía hacerlo sin tener que entrar a Instagram.
¿Siguieron llegando prospectos aunque no estaba creando contenido?
Prepárate para esto: Sí, 4 personas llegaron a través de Instagram en estos 3 meses, dos de ellas concretaron una sesión de consultoría, una tomó una formación privada conmigo y la otra sigue conmigo en un proceso de acompañamiento a largo plazo…
Mi negocio siguió funcionando lentamente mientras estuve fuera. ¿Cómo?
– Llegaron algunos clientes nuevos por mi newsletter y también referidos por clientes previos y por colegas.
– Hice nuevos trabajos para un par de clientes antiguos que volvieron a pedirme cosas.
– Me invitaron de una universidad en Panamá para dictar un seminario en un diplomado.
Solemos creer que hay que estar constantemente creando contenido, pero a veces olvidamos que es el trabajo creativo a largo plazo el que nos posiciona.
Llevo más de 12 años en el mundo del marketing, el trabajo que he hecho todo ese tiempo (contenido, conferencias, trabajo en universidades) me ha ayudado a ser «recordable» y a que me consideren para hacerme invitaciones y solicitudes aunque no esté presente.
Llámalo «marca personal» o como desees, lo importante es entender que nada es instantáneo, todo parte de los pequeños esfuerzos constantes por hacerte visible y memorable.
Cómo dejar Instagram impactó en mi salud mental
Cuando pasó el miedo a perderme de las actualizaciones de otros, empezó a cesar el ruido exterior. Eso dejó espacio en mi mente para escucharme y para reflexionar sobre qué es lo que realmente quería para mí.
Y aunque parezca increíble, el síndrome del impostor se calmó un poco porque las fuentes de comparación ya no estaban en la pantalla de mi celular.
Como te comenté más arriba, empecé a dedicarle tiempo a YouTube y Pinterest. En esas plataformas pude encontrar mejor contenido, pude aprender formas más conscientes y saludables de relacionarse con el marketing y con internet en general…
Y también ver otras formas de vivir que están muy alejadas de la hiperrealidad que nos muestra cualquier red social.
En Instagram, la línea entre realidad y espejismo se vuelve muy difusa. Cuando sales de allí y te encuentras con otro espacio digital donde no sueles pasar mucho tiempo, te das cuenta de que vivías dentro de un universo paralelo.
Un consejo muy personal: Procura pasar no más de 20 minutos al día en plataformas como Instagram o Tik Tok, pues llega un momento en el que te disocias sin darte cuenta.
Hoy creo que vale mucho la pena desconectarse de vez en cuando de esa «única» visión del mundo, pues te ayuda a recordar lo diversos que somos como individuos.
Algo que sí entendí después de unos días fue lo vulnerable y poco saludable que era mi círculo social actual. La mayoría de mis interacciones con el exterior provenían de allí y supe que debía corregir eso.
Por un lado, comencé a escribir a viejas amistades a través de WhatsApp, para recuperar el contacto que había perdido por ocuparme tanto de Instagram.
Por otro lado, empecé a interactuar con creadores de contenido en YouTube, con otros profesionales en LinkedIn, y también a tener encuentros por videoconferencia para conversar con colegas que están alineados con una forma más sana de construir negocios.
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Quiero cerrar esta conversación contigo recordándote que si tienes un negocio, dejar un espacio para tomarte un descanso temporal también implica planificación.
Algunas preguntas que me hice antes de tomar esa decisión fueron:
1. ¿Cuánto tiempo estaré fuera?
2. ¿Cómo atenderé las solicitudes y las conversaciones sobre mi negocio que llegarán aunque yo no esté?
3. ¿Cuáles serán los canales alternos para que me contacten?
4. ¿Probaré algún nuevo espacio mientras esté fuera?
5. ¿Cómo calmaré el FOMO (miedo a perderme de algo)?
6. ¿Qué deseo aprender o asimilar de esa experiencia?
Ahora que tengo seguridad de que puedo seguir construyendo mi negocio sin depender de Instagram, mi forma de utilizar la aplicación como profesional y como consumidor de contenido será distinta… y ese será otro experimento que espero contarte en otro artículo.